Se dice que las mujeres son las reinas para hacer rendir el presupuesto familiar; saben cómo tener la despensa completa con poco presupuesto. Sin embargo, la independencia financiera no se logra solamente con la economía doméstica. La inversión y el ahorro también cuentan. 

Pasos básicos. Ya sea que tengas ingresos propios, recibas un monto mensual de tu pareja, o seas la responsable de todo el presupuesto familiar, debes seguir las cuatro reglas de una economía sana; fijar objetivos financieros, gastar con base en un presupuesto, ahorrar e invertir. Si vives en pareja es importante que ambos estén incluidos en las finanzas familiares; el dinero es de todos y para el bien común.

El presupuesto manda. Lo peor que te puede pasar es que llegue la reinscripción de los niños  y que no haya dinero para cubrir estos gastos previsibles. ¿Sabes cuánto ganas en realidad y en qué gastas cada peso?

Sí, el cafecito diario, la propinas y hasta la botella de agua suman un gasto importante a final de mes.

Si no sabes por dónde empezar, haz el ejercicio de poner en papel todos tus gastos diarios durante una semana y haz cuentas a final de mes. ¡Te sorprenderás!  

Seguridad. ¿Qué tan preparada estás para afrontar eventualidades? Estamos hablando de situaciones médicas, accidentes, etc. Es cierto, un ahorro propio puede sacarte de la emergencia, pero ante circunstancias mayores no hay nada mejor que un Seguro

Invertir en estos productos te dará la certeza de que tu salud y tus bienes están respaldados.

Tener la cartera sana y tus prioridades financieras claras te da la oportunidad de tomar mejores decisiones, anticiparse a los hechos y vivir sin deudas impagables.

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